AACUARELA: Amor en el arte—TASR

Febrero es un mes especial, “El amor y  la Amistad, se basa en la Verdad y el Respeto Mutuo” pilares importantes que sostiene una buena relación.

Desde la fiesta Lupercalia (fiesta pagana de la fertilidad), hasta San Valentin (fiesta instaurada por la iglesia)...  han pasado años y se fue propalando por varios países, siendo en el fondo una celebración para fortalecer la empatía en la sociedad, pero también desde la revolución industrial, el capitalismo desarrolla estrategias de mercadotecnia para lanzar productos relacionados a San Valentin.

Lo importante para el ser humano, es que puede exteriorizar en diferentes manifestaciones, desde un simple saludo, un regalo, o un momento de inspiración plasmado artísticamente. 

Geoffrey Chaucer, (1340—1400) escritor y poeta inglés, en su obra “El Parlamento de los Pájaros” habla por primera vez del Día de San Valentín, como fiesta de los enamorados (1382)

En: The Complete Works of Geoffrey Chaucer, ed. by Walter Skeat, O.U.P., London, 1951, pág. 101

 

Chaucer, Geoffrey;

El Parlamento de las aves

 

EL POEMA

La vida tan corta, el arte tan largo de aprender, el intento tan duro, tan áspera la conquista, la tímida alegría, que siempre se desliza tan rápido, todo esto considero yo al amor, de modo que mi sentimiento se asombra de sus efectos prodigiosos tan vivamente, en verdad, que cuando pienso en él no sé bien si estoy despierto o dormido.

Pues aunque en realidad no conozco al amor, ni sé como paga su recompensa a la gente, sin embargo ocurre muy a menudo que leo en los libros acerca de sus milagros y de su ira cruel; bien leo allí que quiere ser amo y señor; no me atrevo a decirlo, sus golpes son tan aciagos.

¡Que Dios nos libre de tal señor! No puedo decir otra cosa. Sobre los usos, en parte por placer y en parte por instrucción, leo a menudo en los libros, como os dije. ¿Pero a qué viene todo esto? No hace mucho tiempo se me ocurrió mirar en un libro escrito en letras antiguas; y enseguida, para aprender cierta cosa, leí todo el día muy rápido y con ahínco.

Porque de viejos campos, como dicen los hombres; sale todo este grano nuevo, año tras año; y de viejos libros, a decir verdad, sale toda esta ciencia nueva que se aprende.

Pero ahora a propósito de esta materia, seguir leyéndolo me dio tanto deleite que el día entero me pareció muy breve

Este libro del cual hago mención se titulaba exactamente así como diré, “Tulio sobre el sueño de Escipión”; siete capítulos tenía sobre el cielo y el infierno, y la tierra, y las almas que allí habitan, acerca de lo cual, lo más brevemente que pueda, os diré lo más importante de su pensamiento.

Primero habla, cuando Escipión llegó al África, de cómo se encontró con Masinisa, que lo ha tomado en brazos de alegría, y luego habla del discurso de ellos y toda la dicha que había entre ambos, hasta que el día empezó a acabar; y cómo el progenitor de él, el tan querido Africano, empezó a aparecérsele en sueños esa noche.

Luego cuenta cómo, desde un lugar lleno de estrellas, Africano le ha mostrado Cartago y le ha anunciado de antemano toda su fortuna, y le ha dicho que todo hombre, culto o ignorante, que ama el bien común, bien dispuesto, irá a un lugar bienaventurado donde la alegría perdura sin fin.

Entonces le preguntó si la gente que aquí muere tiene vida y morada en otro lugar; y Africano dijo “por cierto, sin duda”, y que el espacio de nuestras presentes vidas 

mundanas no es sino una especie de muerte, dondequiera vayamos, y la gente recta irá, después de morir, al cielo; y le mostró la galaxia.

Entonces le indicó la pequeña tierra que está aquí, en comparación con la cantidad del cielo; y después le mostró las nueve esferas, y después oyó aquella melodía que viene de esas esferas tres veces tres, que es fuente de melodía y música en este mundo y causa de armonía.

Luego le pidió, puesto que la tierra es tan chica y llena de tormento y de infortunio, que no se deleitara en el mundo. Luego le dijo que en el espacio de algunos años todas las estrellas volverían al lugar en que estaban primero; y sería olvidado todo lo que en este mundo ha hecho la humanidad.

Después Escipión le rogó que le mostrara todo el camino que lleva a esa dicha celestial; y aquél dijo “primero sábete inmortal y fíjate siempre con empeño en que obres y aprendas para el bien común y entonces no dejarás de llegar rápidamente a ese lugar dilecto que está lleno de felicidad y de almas claras.

Pero los transgresores de la ley, en verdad, y la gente lujuriosa, después de morir, girarán siempre alrededor de la tierra, en pena, hasta que muchos mundos pasen, sin duda, y una vez perdonadas todas sus malas acciones, entonces llegarán a ese lugar bienaventurado, para llegar al cual ¡que Dios te envíe su gracia!” El día empezó a declinar y la oscura noche, que priva a las bestias de sus tareas, me quitó el libro por falta de luz y hacia mi cama empecé a dirigirme colmado de pensamientos y laboriosa fatiga: porque no sólo tenía aquello que no quería sino que además no tenía aquello que deseaba.

Pero finalmente mi espíritu, por último, cansado de mi labor de todo el día, ganó reposo, que me hizo dormir profundamente, y en sueños encontré, mientras yacía, que Africano, en ese mismo atuendo en que Escipión lo vio un rato antes, había llegado y estaba ahí junto a mi lecho.

El fatigado cazador, dormido en su cama, vuelve pronto al bosque con su mente; el juez sueña cómo sus pleitos se resuelven; el cochero sueña cómo andan sus coches; el rico, con oro; el caballero lucha con sus enemigos, el enfermo sueña que bebe del barril, el amante sueña que ha conquistado a su dama.

 

¿No puedo entonces decir que la causa de que había leído antes acerca de Africano me hizo soñar que estaba parado allí? Pero dijo así “¡te has portado tan bien al leer en mi viejo y desgarrado libro, al cual Macrobio no daba poca importancia, que algo de tu labor quiero recompensar!” ¡Citerea! feliz y dulce señora que con tu antorcha encendida sometes a quien quieres y me hiciste soñar este sueño, ven ahora en mi ayuda, pues puedes hacerlo mejor; tan ciertamente como te vi nor-noroeste, cuando empecé a escribir mi sueño, así dame fuerzas para rimarlo y componerlo 


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