Mercaderes de la Salud

Antero Flores Aráoz Abogado desde Lima. Perú

En adición a la triste atención y al maltrato a los pacientes en los establecimientos de salud del Estado y en los de Seguridad Social, que tienen que aguardar horas para las consultas, así como esperar semanas y meses para que les sean asignadas, meses para las operaciones quirúrgicas que cuando por fin se programan, a veces ya no hay paciente, simplemente hay deudos para el reembolso de los gastos de sepelio.

¿Lo expuesto debe cambiar? ¡Pues sí! y es un tema más de gestión que de salud, y para ello desde hace buen tiempo se preparan en universidades a administradores de establecimientos médicos, y se va dejando de lado el antiguo criterio que solamente los médicos podían dirigir establecimientos de salud. Sí, pero solo en la parte de servicios clínicos y hospitalarios, pues en todo lo administrativo no.

La mala atención al paciente se agrava con la falta de medicinas. Cotidianamente te contestan en los centros de atención del Estado y de Es Salud: No hay lo recetado, se acabó, busque en la farmacia y cómprelo directamente.

Lo señalado no tendría nada de raro si fuera excepción, pero lamentablemente se escucha con regularidad y los reclamos y críticas por ello van en aumento. Entonces uno se pregunta ¿Por qué de la situación?, ¿Qué es lo qué pasa?, ¿Se puede remediar?, ¿Puede mejorarse la planificación de las adquisiciones de medicinas?

Realmente todo está planificado y resuelto, pero solamente en el papel, no en la praxis. En efecto, en la Ley de Contrataciones del Estado, que es de aplicación para cuanta entidad estatal y de Seguridad Social existe, encontramos normas sensatas, como que uno de los principios para las compras estatales es el de la competencia, hacer que los postores compitan y no que se coludan. Deben participar en las licitaciones y concursos.

También tenemos las compras corporativas, que permite a los establecimientos de salud del Estado, de la Seguridad Social, y a de los hospitales de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional,  efectuar compras en conjunto, que al ser de volumen muy superior a las compras institucionales—individuales, permitiría obtener mejores precios.

La normatividad legal dispone que se haga el Plan Operativo Institucional con el Cuadro de Necesidades, en que se encuentran los bienes y servicios requeridos para su actividad. Con ello se prepara el Plan Anual de Contrataciones, que no es otra cosa que la debida planificación.

Pese a lo señalado, se pueden presentar hechos no queridos como catástrofes y epidemias que obligan a adquirir directamente medicamentos adicionales a precios elevadísimos. Sin embargo existe otra situación para adquisiciones adicionales, no siempre justificadas, como es el caso del “desabastecimiento”, causal que permite las adquisiciones directas sin licitación, y a precios fuera de lo normal, lo que “huele mal”

Consideramos que la Contraloría debería ser muy escrupulosa en las adquisiciones de medicamentos por desabastecimiento, pues si ello se planifica, no habría razón valedera para que haya desabastecimiento, salvo causas de fuerza mayor o caso fortuito que deberían acreditarse.

Es criminal jugar con la salud.

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